lunes, 20 de diciembre de 2021

Notas Filosofía, Historia y Banalidad (6)

 

• En este hecho que venimos denominando supremacía de lo banal, se reviste de banalidad aquello que en realidad no es trivial, ni banal, y que por el contrario resulta esencial para la experiencia de vivir, para el existir y por lo tanto para el ser. Si acogemos en nuestra reflexión la estructura comprender, disposición afectiva y discurso como constitutiva del ser, se podrían estudiar cada uno de estos tres elementos y determinar si la actual estructura del mundo posibilita o no, una primacía de lo banal en el comprender, en la disposición afectiva y en el discurso del uno. 

• El encubrimiento del ser es el olvido de que existir consiste en obrar, pensar, decidir. La banalidad de la que se reviste aquello que resulta ser más esencial para el ser: la afectividad, el comprender, el discurso ,el lenguaje, el pensamiento: el ser mismo. Encubrimiento, revestimiento, ocultamiento, son términos que pueden designar aquello que este trabajo intenta sugerir: aquello que se oculta en su sentido íntimo y profundo se reviste con la apariencia contraria, y entonces se degrada la experiencia al punto en que se olvida su sentido verdadero, íntimo y profundo. Una experiencia trivial del afecto, del trato a los otros o a sí mismo, de la sexualidad, de la violencia o de los aspectos más problemáticos de la vida y de la sociedad.

• En la obra de Heidegger encontramos de forma recurrente lo que él mismo denomina ejercitación en el pensamiento filosófico, como el acto vivo de reflexión en torno a ideas; quién es el autor de las ideas, al final es lo menos relevante. Las ideas, a cambio, plantean preguntas, ponen al lector frente a frente con auténticos problemas. Las preguntas originarias a las que se enfrenta quien piensa acerca de las ideas, se hacen en sí mismas problemáticas, inquietan a la razón en la hondura del ser, al hacerle cuestionarse problemas fundamentales. Lo importante es el entendimiento de que la ejercitación en el pensamiento filosófico es a su vez y principalmente una ejercitación en vivir filosóficamente. 

• La ejercitación del pensamiento como reflexión en torno a problemas fundamentales, significa una auténtica confrontación entre la evidencia bruta de los entes, con toda su carga de historia y sus insospechadas cadenas de significación, y el hecho de existir propiamente y de ser consciente. Una exaltación tal de la razón atañe en el fondo a la existencia entera, a la idea que se tenga de ella y a la voluntad que la guíe. Este es un modo de pensar que determina el propio existir, que busca desvelar el sentido de los entes desde el análisis del ente que es él mismo, despojarlos de su carácter banal. Si la filosofía puede hacerse banal, esto es porque en el fenómeno de la primacía de lo banal, toda experiencia puede ser banal, del mismo modo que toda idea puede ser trivial, si es una conciencia trivial aquella que la experimenta, la percibe y la piensa.

• En la cotidianidad de la vida ocupada en el trabajo y la entretención, es común que el sentido del ser, así como la esencialidad y las implicaciones de este ser mismo de las cosas (de la realidad) permanezca sin ser siquiera interrogado por el ente capaz de preguntar. En el olvido de la pregunta por el ser, subyace el olvido del preguntar mismo, preguntar constitutivo del ser existente que es el hombre.

• La realidad es el único misterio.

• En términos de cultura, banalidad es ambigüedad, superficie, apariencia vacía. En la existencia banalidad es irresolución. Lo banal en la cultura es manifestación de la vacuidad de la vida.

• Es posible que la era de las comunicaciones globales sea en el fondo la más democrática de las épocas; esto no significa que sea tal el actual estado de cosas, porque en todo caso la realidad actual dista mucho de ser precisamente "democrática". Sin embargo, el ideal de la sociedad del conocimiento, poner a disposición de todos las herramientas, la información, el acceso al conocimiento del pasado así como de lo inmediato; el acceso a todos los libros, todos los idiomas, los saberes, oficios y prácticas, imágenes, en fin la biblioteca entera de la humanidad, con todo su saber pero también con toda la miseria, violencia, perversión o simple banalidad. Todo al alcance de la mano y de la mente de cada quien.

•  Lo importante aquí es que la elección del hombre en tanto individuo, en tanto pueblo o civilización, tiene en el fondo la posibilidad de descubrir su ser, no en un improbable aislamiento del mundo o del uno. Pero sí en una experiencia consciente de la realidad: un cohabitar en el mundo y coestar con el otro, pero desde sí mismo, desde el propio ser; esto es, desde una experiencia de la comprensión del mundo, de su disposición afectiva y de la calidad y verdad de su discurso. Lo contrario, una experiencia de la vida y de la historia, de espaldas al ser al que se vive desde la simple experiencia repetitiva, vacía y sin alma, una experiencia trivial de los afectos, irresponsable del ser propio y de los otros. 


domingo, 7 de noviembre de 2021

Notas Filosofía, Historia y Banalidad (5)

  • En este hecho que venimos denominando supremacía de lo banal, se reviste de banalidad aquello que en realidad no es trivial, ni banal, y que por el contrario resulta esencial para la experiencia de vivir, para el existir y por lo tanto para el ser. Si acogemos en nuestra reflexión la estructura comprender, disposición afectiva y discurso como constitutiva del ser, se podrían estudiar cada uno de estos tres elementos y determinar si la actual estructura del mundo posibilita o no, una primacía de lo banal en el comprender, en la disposición afectiva y en el discurso del uno. 

• El encubrimiento del ser es el olvido de que existir consiste en obrar, pensar, decidir. La banalidad de la que se reviste aquello que resulta ser más esencial para el ser: la afectividad, el comprender, el discurso ,el lenguaje, el pensamiento: el ser mismo. Encubrimiento, revestimiento, ocultamiento, son términos que pueden designar aquello que este trabajo intenta sugerir: aquello que se oculta en su sentido íntimo y profundo se reviste con la apariencia contraria, y entonces se degrada la experiencia al punto en que se olvida su sentido verdadero, íntimo y profundo. Una experiencia trivial del afecto, del trato a los otros o a sí mismo, de la sexualidad, de la violencia o de los aspectos más problemáticos de la vida y de la sociedad.

• En la obra de Heidegger encontramos de forma recurrente lo que él mismo denomina ejercitación en el pensamiento filosófico, como el acto vivo de reflexión en torno a ideas; quién es el autor de las ideas, al final es lo menos relevante. Las ideas, a cambio, plantean preguntas, ponen al lector frente a frente con auténticos problemas. Las preguntas originarias a las que se enfrenta quien piensa acerca de las ideas, se hacen en sí mismas problemáticas, inquietan a la razón en la hondura del ser, al hacerle cuestionarse problemas fundamentales. Lo importante es el entendimiento de que la ejercitación en el pensamiento filosófico es a su vez y principalmente una ejercitación en vivir filosóficamente. 

• La ejercitación del pensamiento como reflexión en torno a problemas fundamentales, significa una auténtica confrontación entre la evidencia bruta de los entes, con toda su carga de historia y sus insospechadas cadenas de significación, y el hecho de existir propiamente y de ser consciente. Una exaltación tal de la razón atañe en el fondo a la existencia entera, a la idea que se tenga de ella y a la voluntad que la guíe. Este es un modo de pensar que determina el propio existir, que busca desvelar el sentido de los entes desde el análisis del ente que es él mismo, despojarlos de su carácter banal. Si la filosofía puede hacerse banal, esto es porque en el fenómeno de la primacía de lo banal, toda experiencia puede ser banal, del mismo modo que toda idea puede ser trivial, si es una conciencia trivial aquella que la experimenta, la percibe y la piensa.

• En la cotidianidad de la vida ocupada en el trabajo y la entretención, es común que el sentido del ser, así como la esencialidad y las implicaciones de este ser mismo de las cosas (de la realidad) permanezca sin ser siquiera interrogado por el ente capaz de preguntar. En el olvido de la pregunta por el ser, subyace el olvido del preguntar mismo, preguntar constitutivo del ser existente que es el hombre.

• La realidad es el único misterio.

• En términos de cultura, banalidad es ambigüedad, superficie, apariencia vacía. En la existencia banalidad es irresolución. Lo banal en la cultura es manifestación de la vacuidad de la vida.


sábado, 9 de octubre de 2021

Notas Filosofía, Historia, Banalidad (4)

  • CFM: El "no tener tiempo", que aparenta ser la seriedad más rigurosa, quizá sea el máximo perderse en la banalidad de la existencia. (169)

• Entre la extrema ocupación en el ente y el ocio banal, la experiencia del tiempo es siempre una vivencia alienada, pobre experiencia del propio existir.
• El instante como permanente posibilidad para la existencia.
• CFM: La filosofía sólo existe para ser superada. (199)
• Las frases de cajón son el lenguaje universal.
• ¿Desde hace cuánto no estoy lúcido un día entero?
• Banalidad de la existencia es ausencia de misterio; la vida carece de misterio cuando se vive en la superficie de la vida, es decir, cuando la experiencia se experimenta en la superficie.
• Un rumor banal repetido a la ligera desencadena hechos inimaginables.
• Una falsa noticia se convierte en verdad
192.168.0.24
• No por el mucho hablar acerca de algo... SZ. 183
• La reflexión y el pensamiento son el ejercicio de la búsqueda permanente y originaria de respuestas a preguntas propias de la conciencia que piensa. La filosofía entendida de esta forma no es exégesis, aunque recurra a los autores y a las ideas consignadas en sus obras. Es un comprender que, en la medida de nuestras propias posibilidades y del horizonte que habitamos, no tiene la obligación de ser original, aunque sí el compromiso de ser auténtico y, en todo caso, originario. 
• En ese sentido, se puede traer a la reflexión la idea de Heidegger del pensamiento filosófico como un ejercicio de reflexión en torno a una idea; quién es el autor de la idea al final es lo menos relevante. La idea, a cambio, plantea una pregunta determinada, pone al lector frente a un auténtico problema. De esta forma la pregunta originaria a la que se enfrenta quien piensa acerca de la idea, se hace en sí misma problemática, pues inquieta a la razón. Lo más importante aquí es el entendimiento de que la ejercitación en el pensamiento filosófico es a su vez y principalmente una ejercitación en el ejercicio de vivir filosóficamente. 
• Esto último podría significar una auténtica confrontación  con el abismo, siempre presente, entre la evidencia bruta de los entes, con toda su carga de historia y sus insospechadas cadenas de significación, y el hecho de existir propiamente y de ser consciente. Una exaltación tal de la razón atañe en el fondo al ser de la existencia, a la idea que se tenga de ella y a la voluntad que la guíe. Lo contario, al menos en términos de pensamiento filosófico, se constituye en banalidad. Si la filosofía puede hacerse banal, esto es sólo porque el hecho banal, el fenómeno de lo banal, involucra cualquier faceta de la actividad humana: toda experiencia puede ser banal, del mismo modo que toda idea puede ser banal, si es una conciencia banal aquella que la experimenta, la percibe y la piensa.
• Finalmente, ante el escenario descrito, exploramos en el mismo ámbito del discurso, la definición que desde éste nos señala Heidegger del comprender como constitución esencial del ser. Este comprender se muestra como la originaria y esencial posibilidad del ente único y particular que es el Dasein. El numeral 34 de Ser y tiempo, nos exhorta a una posibilidad que en el ruido incesante de la opinión, la sobreinformación y el ocuparse de la vida, permanece casi olvidada, o al menos muchas veces ignorada como posibilidad existencial: esta es la del silencio; el callar como componente del discurso mismo, como despojarse de los prejuicios, las convicciones, la banalidad y las pretendidas verdades que ocultan un comprender originario y propio. Esta posibilidad existencial se abre, no como vía de escape y elusión, sino, al contario, como encontrar-se y por lo tanto como un principio, origen mismo del comprender y el existir.
• El ser es, para el caso particular del Dasein (del hombre), existir: y existir es actuar, hacer, obrar, decir, callar, decidir; y existir es también un existir medroso; existir es también mentir, ocultar, temer, aplazar. Resolución o cobardía, ocultamiento o verdad, vivir en búsqueda de la hondura de la experiencia o mantenerse en la superficie, esto también es existir.
• Una filosofía es una cierta interpretación del mundo; y es también un método, una actitud, y un tipo de pensamiento que se caracteriza por buscar en el mundo una clase de comprensión; una clase entre otras, pendiente de un conocimiento esencial, originario y auténtico.

viernes, 10 de septiembre de 2021

Notas Filosofía, Historia, Banalidad (3)

  Esta es al final una tarea de solitarios.

• El hombre que no se encuentra interesante a sí mismo, de un modo auténticamente curioso: esto es, de un modo tal en que su curiosidad deja de llamarse tal y se transforma en una honda desazón, en un continuo desasosiego y angustia ante la incomprensible realidad; el hombre tal busca y le sobran ocupaciones, y le bastan para existir de ese modo, pues en el fondo en el curso inconmensurable de la vida cada conciencia particular, con su nivel de ceguera, es indiferente incluso para sí misma, pero no es posible que sea una experiencia con significado, también, más que para sí misma. La angustia, la desazón y el filosofar son sólo un modo distinto de existir, un temple y un substrato propios de la conciencia y, por esto mismo, una distinta materia para la conciencia, con la que no se nutre de significado más que a sí misma.

• Toda filosofía es por lo tanto y en primer lugar una toma de conciencia de sí mismo, un único concreto despertar.

• Que la conciencia emprenda un ejercicio de sublimación de la experiencia no es una condición necesaria de la existencia, pero sí es una posibilidad ante la cual la simple indiferencia resalta el carácter degradante de lo banal, de la experiencia empobrecida por un banal empeño.

• En la experiencia banal hay siempre una degradación de la experiencia en tanto experiencia auténtica, es decir, significativa para la conciencia misma y con ella para toda posibilidad de entendimiento de la experiencia, esto es, del existir — del ser.


lunes, 30 de agosto de 2021

Notas filosofía, historia, banalidad (2)

  • Pero la habladuría sin sentido ni fin, no es un fenómeno social, ni compete al ámbito de las comunicaciones o del lenguaje, como si este fuera sólo un medio o una característica de la condición humana. Esta habladuría  envuelve la existencia al punto de llegar a confundirse con la existencia misma, a instaurar en el ámbito de la historia concreta, una experiencia banal.

• En esa medida, sin excepción, los hombres somos entes que antes que vivir la existencia es la vivencia la que se manifiesta en todos, en cada caso con las mismas particulares experiencias afectivas, con circunstancias históricas concretas comunes, y sin embargo, inmersos en una unidad, en un uno de cuya corriente no  parece ser posible sustraerse.
• Conceptos fundamentales de la Metafísica. Desde CFM. 
• En CFM Heidegger afirma que la filosofía es una conversación a solas del hombre. Esto no significa que la filosofía sea un monólogo: es una conversación a solas del hombre, no de un hombre solitario concreto (aunque la filosofía en tanto reflexión y ejercicio tenga casi siempre esta forma). Es una conversación del hombre con el hombre, y en tanto hombre. Esto significa que en esta conversación la mente apela a sí misma y se escruta a sí misma; pues interroga la historia, la ciencia, la religión y el arte. Pero no encuentra su fundamento en la religión, en la ciencia o en el arte, pues la convicción en un fundamento particular paraliza el pensamiento.
• Es válido decir que aún no existe una respuesta definitiva para esta pregunta: ¿Qué es el hombre? La Metafísica puede ser el intento de responder a esta pregunta desde lo trascendente al hombre: todo sentido, en Metafísica, se asienta en la trascendencia: Dios explica al hombre al dotar a la existencia y al mundo de sentido. Si se encuentra el sentido de la existencia en Dios, este sentido colma la experiencia y toda interrogación encuentra su respuesta. Por otra parte, se ha intentado explicar al hombre desde la fisiología, es decir, desde la naturaleza. Es decir, desde el sustrato puramente biológico y físico de la existencia. En cambios casos, sin embargo, se intenta explicar al hombre desde fuera de sí.
• CFM § 6: la filosofía es algo que atañe a cualquiera.
• "La filosofía es el contrario de todo aquietamiento y seguridad. Es el torbellino al que el hombre está arrojado para sólo así concebir la existencia, pero sin fantasías".
• Aquí surge el problema de la filosofía como una ocupación banal: no significa esto que la tradición, la rigurosidad académica, la institucionalización o la divulgación del ejercicio filosófico hagan por sí mismos de la filosofía una ocupación banal; pero significa que, reducida a esto (al mantenimiento de una tradición, de unas instituciones, o a la producción profesional de reflexiones) y sin que se comprometa en ello la propia vida, es decir, sin que sea una experiencia originaria del filosofante, sin ello, esta se convierte en una ocupación banal.
• Tener certezas absolutas ubica al ser pensante fuera de la filosofía. Las certezas absolutas hacen que pensar sea en sí mismo un acto banal.
• Heráclito, fragmento 108.
• La filosofía es un conocimiento autónomo, en tanto no puede depender de la teología (o de la fe), de la ciencia, del arte o de la política, en tanto fuentes únicas o como motivos únicos de su reflexión; pero sí puede abarcarlo todo en tanto experiencia humana, en tanto ámbitos propicios para el pensar, para la pregunta y la reflexión por el sentido de lo político, de la creencia o de la creación (en tanto acciones humanas, eminentemente humanas y cuyas implicaciones son implicaciones para la existencia humana). Porque la política se puede hacer inhumana, y privilegiar a los entes de lo que se llama política por sobre la vida humana, y convertirse en instrumento de manipulación e instrumentalizar, a su vez, a la vida humana. Y esto mismo ocurre por ejemplo con la economía, si de ella se abstrae la experiencia humana y se olvida el hecho de que a los números de la economía les subyace la vida, y que esta peligra justamente allí donde se la abstrae, dónde se aliena la vida y se privilegia la técnica, el pretendido saber, la supuesta objetividad, y se olvida que la experiencia humana es el único fundamento concreto hasta ahora, la raíz de toda ciencia y de toda creencia y de todo arte. Y sin embargo es este fundamento el más olvidado por las grandes concepciones ideológicas, por el aparato productivo, por la mitomanía de la política o por el dogmatismo de la religión.



jueves, 19 de agosto de 2021

Notas: Nietzsche y la educación (I)


• Apuntes para un artículo sobre Nietzsche y la educación:
• La fuente de trabajo son las cuatro Consideraciones intempestivas, leídas con especial atención a lo que en ellas se manifiesta sobre la formación y educación de  los hombres.
• El espíritu de formación de la época determina la cultura.
• ¿Cuáles son los paradigmas (modelos) de la educación presentes en las cuatro consideraciones?
• ¿Estos modelos paradigmáticos determinan un Espíritu de la formación?
• ¿Hay un espíritu de la formación que define la cultura y por lo tanto, el destino  de los pueblos y de los hombres?
• Se propone que cada una de las consideraciones contiene en sí la figura de un paradigma del espíritu con el que se forma una cultura:
1. Primera consideración - David Strauss, el confesor: el educador en tanto pastor, confesor, sacerdote. Crítica del pastor como pensador, prefigura la crítica del ideal ascético y en general de toda metafísica.
2. Segunda consideración - De la utilidad: la Historia como educación (formación); el espíritu científico, inconvenientes y ventajas para la vida. Crítica del historicismo como modelo formador de los hombres.
3. Tercera consideración - Schopenhauer como educador: el filósofo en tanto educador; el pensador libre; el único camino posible. Crítica del filósofo como educador, y peligro de una filosofía banal. 
4. Cuarta consideración - Wagner en Bayreuth: mito, arte, cultura. Espíritu trágico y arte burgués. Crítica del artista en tanto formador, la tragedia y el Espíritu de la tragedia como guía para la vida.
• Estos paradigmas de la formación revelan, cada uno, un espíritu que ha dominado, bien la práctica, bien el ideal formador.
• ¿Qué tipo de hombre cría una cultura cuyo educador es artista, sacerdote, historiador (científico) o filósofo?
• Una formación del Espíritu en lo trágico es el reclamo de la cultura, en tanto pretenda ser una cultura superior. 
• Una visión de la vida desde el espíritu trágico en tanto educador, entendería la vida desde la óptica de un devenir, para la cual ser y devenir no son ya fenómenos congruentes, sino un único fenómeno, la realidad.
• Este espíritu trágico estará dotado para contemplar la Historia y, a la vez, para confrontar esa necesidad metafísica que le impulsa a buscar consolación y redención. 
• El científico (el historiador) como ya se ha dicho (Jiménez, 2021) no ofrece a la vida más que miradas "interesadas", calculadoras y utilitarias.
• Este necesario pragmatismo tiene también un límite, en tanto el espíritu aspire a cultivar una Cultura - esto es, una forma de afrontar un destino.
• De las cuatro figuras entrevistas a lo largo de las consideraciones, se puede sintetizar un ideal del Espíritu de formación: intempestivo, trágico, creador, filósofo. Esta cuádruple esencia sintetiza el Espíritu de la formación subyacente a las cuatro consideraciones. 
• Evidentemente, de este ejercicio de síntesis resultará también el vicio, la deformación del instinto educador: la huida a la metafísica, la enfermedad histórica, la filosofía como oficio banal, la transfiguración del arte trágico en experiencia burguesa, en entretención.
• PRIMERA CONSIDERACIÓN: DAVID STRAUSS, EL CONFESOR Y EL ESCRITOR
• El escrito empieza haciendo mención a la "opinión pública", y a los escritores que no reconocen "otra opinión más importante que la pública". 
• Esta mención a la opinión pública obedece a un hecho histórico concreto, la victoria de Alemania sobre Francia y al hecho, al parecer un error, de que se confunda esta victoria de Alemania, con una victoria de la cultura alemana.
• Advierte además el peligro de que esta confusión sustituya al espíritu alemán, por el "Reich alemán". (641).
• Continúa haciendo ver como una victoria dudosa aquella proclamada victoria de la cultura alemana; de hecho se pone dicha "cultura" entre comillas y se hace ver cómo esta, la cultura alemana, sigue siendo dependiente, quizá subordinada, de la cultura a la que supuestamente ha derrotado.
• Esta "equivocidad" y "ambigüedad" de la cultura, esta "culturalidad" convencida y pagada de sí misma, alentada por la victoria militar, al parecer rebosa de "satisfacción, "felicidad" y "éxtasis", de un "optimismo" inflamado por los "escribidores de periódicos", novelas, canciones e historias. 
• Esta clase de servidores de la cultura ha reducido el concepto mismo de "cultura" a la entretención de la sociedad burguesa, a rellenar sus horas de ocio y digestión con los productos de la autosatisfacción: "felicidad", "dignidad", "autoconciencia" para el hombre "narcotizado con papel impreso". (643).
• Se aborda el concepto de "formación" para declarar que si bien la estrategia militar alemana ha derrotado al ejército francés, esto no representa un triunfo de la cultura alemana, pues "en Alemania se ha perdido el concepto puro de cultura". (ibid.)
• "La cultura es ante todo la unidad del estilo artístico de todas las manifestaciones de la vida de un pueblo". (Cfr. CI-II, Jiménez, 2021).
• Es importante la observación de que el exceso de saber y la mucha erudición no son señales de una cultura auténtica (Cfr. Jiménez, 2021). 
• Dicha ausencia de cultura se manifiesta, a cambio, en la total inautenticidad y en la mezcla caótica de todos los estilos, en una supuesta modernidad que es en realidad "solapamiento grotesco de todos os estilos". (644).
• Nietzsche introduce a esta altura el concepto "filisteo de la formación" para describir al arquetipo del supuesto hombre culto alemán: autosatisfecho, triunfalista, complacido de sí. Diríamos, burgués,
• La nota característica del filisteo es, por lo que se describe de forma minuciosa, una ilusión acerca de lo que deba ser la formación. Esta se confunde con la uniformidad, con la medianía y la igualdad en opiniones, gustos e ideas, especialmente en torno al arte y la religión.
• Este ideal de la formación se asienta en el convencimiento de que ya se ha encontrado una auténtica cultura; a partir de este convencimiento, deja de buscar: el filisteo se niega a buscar un nuevo valor, quiere la uniformidad y el conformismo: "obstáculo para los fuertes y creadores, laberinto para los que dudan y se extravían, ciénaga para los que desfallecen, grilletes para los que corren en pos de altas metas, niebla venenosa para los brotes tiernos, desierto árido para el espíritu alemán que busca y anhela una nueva vida". (646).
• El ideal burgués de formación se asienta en la pretendida autoridad que confiere a los "clásicos". Ignora que la mejor manera de honrar el espíritu clásico es siendo partícipes, en la propia vida, de este espíritu: el moderno deja de buscar, está demasiado cansado para buscar: su cultura es solaz, entretenimiento, cultura organizada para ser suministrada en dosis inofensivas, desde los teatros, los museos, las salas de concierto, los diarios y los libros. "Pues: ya no hay por qué seguir buscando; éste es el lema del filisteo". (647).
• La palabra que define aquello que el espíritu del filisteo busca en la cultura, es: embotamiento. En él se aparenta "odiar el fanatismo y la intolerancia", pero en realidad se odia a todo aquello que busca nuevos valores; arte y cultura son "objetos de distracción".
• Aparece la figura de David Strauss, "un verdadero satisfait  de las condiciones de nuestra formación y un filisteo típico". (649).
• En contraposición, aparece Hölderlin. Sin embargo, el filisteísmo de la cultura nula incluso a una figura de auténtico valor para la cultura, como Hölderlin, le convierte en otro producto para consumo de la culturalidad.
• Esta debilidad de los filisteos de la formación, se confunde con "salud". Los débiles tienen el poder.
• David Strauss, se muestra como un historiador, como un docto; pero es un creyente.
• Sin embargo, es un creyente moderno: su catecismo está constituido por ideas modernas, aunque debajo de su pretendido cientificismo, se esconde su auténtica fe.
• En su descripción de Strauss, Nietzsche termina por caracterizar aún más intensamente al filisteo: lectura del periódico, visita diaria a la cervecería, paseo por el zoológico "para acercarse a la naturaleza", teatro y concierto. Y al final de todo, conciencia tranquila, conciencia de ser culto con la medida de cultura que el medio impone.
• Esa es una cultura epigonal.

Notas Filosofía, Historia y Banalidad (6)

  • En este hecho que venimos denominando supremacía de lo banal, se reviste de banalidad aquello que en realidad no es trivial, ni banal,...