jueves, 19 de agosto de 2021

Notas: Nietzsche y la educación (I)


• Apuntes para un artículo sobre Nietzsche y la educación:
• La fuente de trabajo son las cuatro Consideraciones intempestivas, leídas con especial atención a lo que en ellas se manifiesta sobre la formación y educación de  los hombres.
• El espíritu de formación de la época determina la cultura.
• ¿Cuáles son los paradigmas (modelos) de la educación presentes en las cuatro consideraciones?
• ¿Estos modelos paradigmáticos determinan un Espíritu de la formación?
• ¿Hay un espíritu de la formación que define la cultura y por lo tanto, el destino  de los pueblos y de los hombres?
• Se propone que cada una de las consideraciones contiene en sí la figura de un paradigma del espíritu con el que se forma una cultura:
1. Primera consideración - David Strauss, el confesor: el educador en tanto pastor, confesor, sacerdote. Crítica del pastor como pensador, prefigura la crítica del ideal ascético y en general de toda metafísica.
2. Segunda consideración - De la utilidad: la Historia como educación (formación); el espíritu científico, inconvenientes y ventajas para la vida. Crítica del historicismo como modelo formador de los hombres.
3. Tercera consideración - Schopenhauer como educador: el filósofo en tanto educador; el pensador libre; el único camino posible. Crítica del filósofo como educador, y peligro de una filosofía banal. 
4. Cuarta consideración - Wagner en Bayreuth: mito, arte, cultura. Espíritu trágico y arte burgués. Crítica del artista en tanto formador, la tragedia y el Espíritu de la tragedia como guía para la vida.
• Estos paradigmas de la formación revelan, cada uno, un espíritu que ha dominado, bien la práctica, bien el ideal formador.
• ¿Qué tipo de hombre cría una cultura cuyo educador es artista, sacerdote, historiador (científico) o filósofo?
• Una formación del Espíritu en lo trágico es el reclamo de la cultura, en tanto pretenda ser una cultura superior. 
• Una visión de la vida desde el espíritu trágico en tanto educador, entendería la vida desde la óptica de un devenir, para la cual ser y devenir no son ya fenómenos congruentes, sino un único fenómeno, la realidad.
• Este espíritu trágico estará dotado para contemplar la Historia y, a la vez, para confrontar esa necesidad metafísica que le impulsa a buscar consolación y redención. 
• El científico (el historiador) como ya se ha dicho (Jiménez, 2021) no ofrece a la vida más que miradas "interesadas", calculadoras y utilitarias.
• Este necesario pragmatismo tiene también un límite, en tanto el espíritu aspire a cultivar una Cultura - esto es, una forma de afrontar un destino.
• De las cuatro figuras entrevistas a lo largo de las consideraciones, se puede sintetizar un ideal del Espíritu de formación: intempestivo, trágico, creador, filósofo. Esta cuádruple esencia sintetiza el Espíritu de la formación subyacente a las cuatro consideraciones. 
• Evidentemente, de este ejercicio de síntesis resultará también el vicio, la deformación del instinto educador: la huida a la metafísica, la enfermedad histórica, la filosofía como oficio banal, la transfiguración del arte trágico en experiencia burguesa, en entretención.
• PRIMERA CONSIDERACIÓN: DAVID STRAUSS, EL CONFESOR Y EL ESCRITOR
• El escrito empieza haciendo mención a la "opinión pública", y a los escritores que no reconocen "otra opinión más importante que la pública". 
• Esta mención a la opinión pública obedece a un hecho histórico concreto, la victoria de Alemania sobre Francia y al hecho, al parecer un error, de que se confunda esta victoria de Alemania, con una victoria de la cultura alemana.
• Advierte además el peligro de que esta confusión sustituya al espíritu alemán, por el "Reich alemán". (641).
• Continúa haciendo ver como una victoria dudosa aquella proclamada victoria de la cultura alemana; de hecho se pone dicha "cultura" entre comillas y se hace ver cómo esta, la cultura alemana, sigue siendo dependiente, quizá subordinada, de la cultura a la que supuestamente ha derrotado.
• Esta "equivocidad" y "ambigüedad" de la cultura, esta "culturalidad" convencida y pagada de sí misma, alentada por la victoria militar, al parecer rebosa de "satisfacción, "felicidad" y "éxtasis", de un "optimismo" inflamado por los "escribidores de periódicos", novelas, canciones e historias. 
• Esta clase de servidores de la cultura ha reducido el concepto mismo de "cultura" a la entretención de la sociedad burguesa, a rellenar sus horas de ocio y digestión con los productos de la autosatisfacción: "felicidad", "dignidad", "autoconciencia" para el hombre "narcotizado con papel impreso". (643).
• Se aborda el concepto de "formación" para declarar que si bien la estrategia militar alemana ha derrotado al ejército francés, esto no representa un triunfo de la cultura alemana, pues "en Alemania se ha perdido el concepto puro de cultura". (ibid.)
• "La cultura es ante todo la unidad del estilo artístico de todas las manifestaciones de la vida de un pueblo". (Cfr. CI-II, Jiménez, 2021).
• Es importante la observación de que el exceso de saber y la mucha erudición no son señales de una cultura auténtica (Cfr. Jiménez, 2021). 
• Dicha ausencia de cultura se manifiesta, a cambio, en la total inautenticidad y en la mezcla caótica de todos los estilos, en una supuesta modernidad que es en realidad "solapamiento grotesco de todos os estilos". (644).
• Nietzsche introduce a esta altura el concepto "filisteo de la formación" para describir al arquetipo del supuesto hombre culto alemán: autosatisfecho, triunfalista, complacido de sí. Diríamos, burgués,
• La nota característica del filisteo es, por lo que se describe de forma minuciosa, una ilusión acerca de lo que deba ser la formación. Esta se confunde con la uniformidad, con la medianía y la igualdad en opiniones, gustos e ideas, especialmente en torno al arte y la religión.
• Este ideal de la formación se asienta en el convencimiento de que ya se ha encontrado una auténtica cultura; a partir de este convencimiento, deja de buscar: el filisteo se niega a buscar un nuevo valor, quiere la uniformidad y el conformismo: "obstáculo para los fuertes y creadores, laberinto para los que dudan y se extravían, ciénaga para los que desfallecen, grilletes para los que corren en pos de altas metas, niebla venenosa para los brotes tiernos, desierto árido para el espíritu alemán que busca y anhela una nueva vida". (646).
• El ideal burgués de formación se asienta en la pretendida autoridad que confiere a los "clásicos". Ignora que la mejor manera de honrar el espíritu clásico es siendo partícipes, en la propia vida, de este espíritu: el moderno deja de buscar, está demasiado cansado para buscar: su cultura es solaz, entretenimiento, cultura organizada para ser suministrada en dosis inofensivas, desde los teatros, los museos, las salas de concierto, los diarios y los libros. "Pues: ya no hay por qué seguir buscando; éste es el lema del filisteo". (647).
• La palabra que define aquello que el espíritu del filisteo busca en la cultura, es: embotamiento. En él se aparenta "odiar el fanatismo y la intolerancia", pero en realidad se odia a todo aquello que busca nuevos valores; arte y cultura son "objetos de distracción".
• Aparece la figura de David Strauss, "un verdadero satisfait  de las condiciones de nuestra formación y un filisteo típico". (649).
• En contraposición, aparece Hölderlin. Sin embargo, el filisteísmo de la cultura nula incluso a una figura de auténtico valor para la cultura, como Hölderlin, le convierte en otro producto para consumo de la culturalidad.
• Esta debilidad de los filisteos de la formación, se confunde con "salud". Los débiles tienen el poder.
• David Strauss, se muestra como un historiador, como un docto; pero es un creyente.
• Sin embargo, es un creyente moderno: su catecismo está constituido por ideas modernas, aunque debajo de su pretendido cientificismo, se esconde su auténtica fe.
• En su descripción de Strauss, Nietzsche termina por caracterizar aún más intensamente al filisteo: lectura del periódico, visita diaria a la cervecería, paseo por el zoológico "para acercarse a la naturaleza", teatro y concierto. Y al final de todo, conciencia tranquila, conciencia de ser culto con la medida de cultura que el medio impone.
• Esa es una cultura epigonal.

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