• Pero la habladuría sin sentido ni fin, no es un fenómeno social, ni compete al ámbito de las comunicaciones o del lenguaje, como si este fuera sólo un medio o una característica de la condición humana. Esta habladuría envuelve la existencia al punto de llegar a confundirse con la existencia misma, a instaurar en el ámbito de la historia concreta, una experiencia banal.
• En esa medida, sin excepción, los hombres somos entes que antes que vivir la existencia es la vivencia la que se manifiesta en todos, en cada caso con las mismas particulares experiencias afectivas, con circunstancias históricas concretas comunes, y sin embargo, inmersos en una unidad, en un uno de cuya corriente no parece ser posible sustraerse.
• Conceptos fundamentales de la Metafísica. Desde CFM.
• En CFM Heidegger afirma que la filosofía es una conversación a solas del hombre. Esto no significa que la filosofía sea un monólogo: es una conversación a solas del hombre, no de un hombre solitario concreto (aunque la filosofía en tanto reflexión y ejercicio tenga casi siempre esta forma). Es una conversación del hombre con el hombre, y en tanto hombre. Esto significa que en esta conversación la mente apela a sí misma y se escruta a sí misma; pues interroga la historia, la ciencia, la religión y el arte. Pero no encuentra su fundamento en la religión, en la ciencia o en el arte, pues la convicción en un fundamento particular paraliza el pensamiento.
• Es válido decir que aún no existe una respuesta definitiva para esta pregunta: ¿Qué es el hombre? La Metafísica puede ser el intento de responder a esta pregunta desde lo trascendente al hombre: todo sentido, en Metafísica, se asienta en la trascendencia: Dios explica al hombre al dotar a la existencia y al mundo de sentido. Si se encuentra el sentido de la existencia en Dios, este sentido colma la experiencia y toda interrogación encuentra su respuesta. Por otra parte, se ha intentado explicar al hombre desde la fisiología, es decir, desde la naturaleza. Es decir, desde el sustrato puramente biológico y físico de la existencia. En cambios casos, sin embargo, se intenta explicar al hombre desde fuera de sí.
• CFM § 6: la filosofía es algo que atañe a cualquiera.
• "La filosofía es el contrario de todo aquietamiento y seguridad. Es el torbellino al que el hombre está arrojado para sólo así concebir la existencia, pero sin fantasías".
• Aquí surge el problema de la filosofía como una ocupación banal: no significa esto que la tradición, la rigurosidad académica, la institucionalización o la divulgación del ejercicio filosófico hagan por sí mismos de la filosofía una ocupación banal; pero significa que, reducida a esto (al mantenimiento de una tradición, de unas instituciones, o a la producción profesional de reflexiones) y sin que se comprometa en ello la propia vida, es decir, sin que sea una experiencia originaria del filosofante, sin ello, esta se convierte en una ocupación banal.
• Tener certezas absolutas ubica al ser pensante fuera de la filosofía. Las certezas absolutas hacen que pensar sea en sí mismo un acto banal.
• Heráclito, fragmento 108.
• La filosofía es un conocimiento autónomo, en tanto no puede depender de la teología (o de la fe), de la ciencia, del arte o de la política, en tanto fuentes únicas o como motivos únicos de su reflexión; pero sí puede abarcarlo todo en tanto experiencia humana, en tanto ámbitos propicios para el pensar, para la pregunta y la reflexión por el sentido de lo político, de la creencia o de la creación (en tanto acciones humanas, eminentemente humanas y cuyas implicaciones son implicaciones para la existencia humana). Porque la política se puede hacer inhumana, y privilegiar a los entes de lo que se llama política por sobre la vida humana, y convertirse en instrumento de manipulación e instrumentalizar, a su vez, a la vida humana. Y esto mismo ocurre por ejemplo con la economía, si de ella se abstrae la experiencia humana y se olvida el hecho de que a los números de la economía les subyace la vida, y que esta peligra justamente allí donde se la abstrae, dónde se aliena la vida y se privilegia la técnica, el pretendido saber, la supuesta objetividad, y se olvida que la experiencia humana es el único fundamento concreto hasta ahora, la raíz de toda ciencia y de toda creencia y de todo arte. Y sin embargo es este fundamento el más olvidado por las grandes concepciones ideológicas, por el aparato productivo, por la mitomanía de la política o por el dogmatismo de la religión.
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